Es importante que todos los vehículos tengan sus cuatro ruedas correctamente alineadas, pues de lo contrario se producirá una tensión o lucha con el movimiento natural del vehículo, generándose problemas en la dirección, fatiga del conductor y prematuro e irregular desgaste de los neumáticos.

En lo elemental, un alineado consiste en ajustar los ángulos de las ruedas del vehículo para asegurarse de que éstas se mueven en relación al centro geométrico del vehículo. Se entiende por rueda el conjunto de llanta y neumático, y cada una tiene su propio grupo de dinámicas (caída, convergencia/divergencia), especificadas por el fabricante del vehículo.

Los síntomas más comunes de un vehículo mal alineado son un rápido e irregular desgaste de la banda o dibujo del neumático y una tendencia al movimiento del vehículo fuera de una imaginaria línea recta. Ante estos problemas, lo más probable es que las ruedas no estén correctamente alineadas.

El mejor tipo de alineado es el que se realiza en las cuatro ruedas. Para este tipo de alineado, el técnico colocará un instrumento en cada una de las cuatro ruedas y medirá las dinámicas del vehículo en cada una de ellas. A día de hoy, muchos vehículos poseen dispositivos de alineado ajustables en el eje trasero, pero incluso en aquellos vehículos sin dicho equipamiento, un alineado de las cuatro ruedas permitirá al técnico identificar cualquier problema trasero y compensarlo con ajustes en el eje delantero. El alineado de dos ruedas, en el cual sólo las ruedas delanteras se alinean con respecto al centro del vehículo, ha quedado obsoleto.